De las manos de mi abuela para Madrid: una historia que cruje
En mi familia las croquetas eran ritual, aprovechar lo bueno, amasar en la mesa y freír al momento. Desde entonces defendemos una idea simple: crema por dentro y crujiente hasta el último bocado.
De la cocina de casa, a la tienda de productos gourmet y, después, al restaurante.
Mis abuelos empezaron a vender nuestras croquetas en su tienda de productos gourmet. En 1983, tras las inundaciones de Bilbao, mis padres abrieron un restaurante en el mismo local y la croqueta pasó de ser plato de casa a imprescindible de carta. La receta siguió igual: sabores de siempre, hechos con cuidado.
En 2010, Primer puesto solo de croquetas en el Mercado de San Miguel
En 2010 trajimos la receta a Madrid y montamos en el recién inaugurado Mercado de San Miguel el primer puesto monoproducto de croquetas de España. En pocos meses se convirtió en parada obligada de vecinos y turistas.
Hoy la receta original
La marca y el producto siguen intactos manteniendo los ingredientes de calidad, crema estable y rebozado que cruje hasta el final. Las hacemos artesanas y las ultracongelamos (IQF) en su punto para que rindan en casa y en la hostelería.
Formatos de 30 g (ración) y 15 g (cóctel/eventos)
ultracongeladas una a una a −18 °C